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RECORDANDO A UN POETA DE NUESTRA ZONA: PABLO DE ROKHA:CARLOS DÍAZ LOYOLA.

El 17 de octubre se cumplió un nuevo aniversario (123) del nacimiento del poeta de origen licantenino.

Cultura Por: Alejandro 22 de octubre de 2017
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Autor de una de las producciones poéticas más contestatarias y polémicas que emergieran en Latinoamérica a mediados del siglo XX, Pablo de Rokha -seudónimo de Carlos Díaz Loyola- nació en Licantén, Región del Maule el 17 de octubre de 1894.

Sus primeros años transcurrieron en la zona central del país, acompañando a su padre, José Ignacio Díaz, en variados trabajos esporádicos que este desempeñaba, tales como administrador de fundos o jefe de aduanas y de límites cordilleranos. Su juventud fue conflictiva y rebelde, siempre en contradicción con el conservadurismo cultural y político de su región natal. Sufrió el rechazo de sus educadores, tanto en la Escuela Pública N° 3 de Talca, como en el Seminario Conciliar de San Pelayo, del que fue expulsado en 1911 por leer y compartir con sus compañeros -quienes lo apodaban el Amigo Piedra-, libros considerados de autores blasfemos, como Rabelais y Voltaire. Esta expulsión fue la oportunidad para que el futuro poeta emigrara a Santiago.

Establecido en la capital se matriculó en las carreras de Derecho e Ingeniería en la Universidad de Chile, pero muy pronto las abandonó, por esos años trabó amistad y relación con otros intelectuales vanguardistas de la época, como Pedro Sienna, Ángel Cruchaga Santa María y Vicente Huidobro, entre otros, y descubrió la filosofía de Nietzsche, la poesía de Walt Whitman y de los poetas malditos. Trabajó como periodista en los diarios La razón y La mañana y publicó sus primeros poemas en la revista Juventud. En 1914, estando en Talca, recibió el poemario Lo que me dijo el silencio, firmado por Juana Inés de la Cruz, primer seudónimo de Luisa Anabalón Sanderson, quien en 1916 será su esposa y adoptará el nombre literario de Winett de Rokha. Ese mismo año el poeta publicó su primer conjunto de poemas, "Versos de infancia", en la antología Selva lírica.

De Rokha articula su obra en un convulsionado contexto nacional e internacional, caracterizado por la decadencia del orden oligárquico en Chile y la consolidación del fascismo, el nazismo y el estalinismo en Europa, como preludio a la Segunda Guerra Mundial. También fue la época en la que la participación de las masas se acrecentó, espoleada por el avance de la industrialización y de las democracias en América Latina. Hacia 1930, Pablo de Rokha ya demostraba ser un ferviente defensor del marxismo-leninismo -ideología que el poeta vinculaba a la ética cristiana- y del estalinismo soviético, inclinación que lo impulsó a militar en el Partido Comunista y a adherir en 1936 al Frente Popular.

En Chile importantes críticos coetáneos al poeta, tales como Hernán Díaz Arrieta (Alone) y Raúl Silva Castro, menospreciaron su obra, y ulteriormente la investigación crítica sobre la misma ha sido exigua. El crítico literario que ha trabajado de modo más vasto la poesía, el pensamiento y la estética rokhiana es Naín Nómez, quien propone en Pablo de Rokha: una escritura en movimiento (Santiago: Documentas, 1988), analizar su producción en tres etapas.

La primera, que va desde 1916 hasta 1929, se caracteriza según el crítico por la influencia del Romanticismo y una perspectiva anarquista entrelazada con elementos bíblicos y religiosos. En este período, De Rokha dirigió la revista Numen, publicó en Claridad su obra "El folletín del Diablo"; y autoeditó su libro Los gemidos (1922), que fue ignorado por la crítica, más entusiasmada con el modernismo y el mundonovismo imperantes. De esta época fecunda son también U (1926); Satanás, Suramérica y Heroísmo sin alegría (1927); y Escritura de Raimundo Contreras (1929).

Sus trabajos del período 1930-1950 están marcados por el activismo político, a través de textos que buscan una dialéctica entre lo individual y lo social, como Canto de trinchera (1929-1933), Imprecación a la bestia fascista (1937), Cinco cantos rojos (1938), Morfología del espanto (1942), Arenga sobre el arte (1949) y Carta magna de América (1948), que incluye la Epopeya de las bebidas y comidas de Chile. En estos años De Rokha funda su propia revista, Multitud: revista del pueblo y la alta cultura (1939), que más tarde se convierte también en editorial.

Durante sus últimas dos décadas, se entretejen en la escritura rokhiana el optimismo revolucionario, la protesta social y el amor desgarrado por la muerte de la mujer del poeta, quien acusa el golpe en el libro Fuego negro (1953). Su histórica rivalidad con Pablo Neruda se agudizó con la publicación de Neruda y yo (1955), ensayo en el que De Rokha califica al parralino de "artista burgués" y lo acusa de plagio. La controversia continuó luego con la publicación de Genio del pueblo (1960), libro donde dialogan 111 personajes de la cultura letrada y popular, entre los cuales aparece Neruda bajo el nombre de Casiano Basualto. En 1961 publicó Acero de invierno, libro en el que aparece su poema "Canto del macho anciano" y en 1967, el que sería su último libro, Mundo a mundo. Un año después, el 10 de septiembre y a los 73 años de edad, el poeta se quitó la vida. Luego de su muerte, se publicó Mis grandes poemas: antología que amplía la primera recopilación poética del autor, Pablo de Rokha. Antología: 1916-1953, publicada en 1954.

Pablo de Rokha recibió el Premio Nacional de Literatura en 1965 por una obra siempre fiel a una visión de mundo rupturista y receptiva a los elementos de la modernidad, pero profundamente enraizada en lo chileno.

 

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