UA-114415166-1

EL PARQUE DE LOS RELEGADOS

Luz Amada se integra a nuestra página con sus interesantes textos acerca de nuestro Hualañé y otras reflexiones. Bienvenida y gracias.

Luz Guichard Luz Guichard 17 de agosto de 2017
gobierno-de-gabriel-gonzlez-videla-8-638

El río Mataquito había extendido uno de sus brazos hacia el pueblo, como queriendo entrar, tanta soledad lo atraía hacia aquel lugar donde concentraba el quehacer de la gente, tenía el extraño presentimiento que haría historia para ese pequeño grupo de seres humanos, que con esfuerzo ocupaba el territorio. Cada tarde la travesía cruzaba el paisaje del paraje, haciendo acurrucarse a los pichones de hualas que navegaban junto a sus madres en el cauce del río, sin embargo, el lugar aún no había sido descubierto por los hualañecinos.

A fines de 1948 el panorama nacional se agitaba, el presidente de la República, Gabriel González Videla proclamaba la Ley maldita (Ley de Defensa de la Democracia Nº 8.987) publicada en el Diario Oficial el 3 de septiembre de ese mismo año.

La finalidad de la ley era proscribir la participación política del partido Comunista de Chile, borrándolos de todas las acciones ciudadanas, esto en la práctica se traducía, en eliminarlos de todas las actividades políticas y relegar a los militantes a lugares aislados de Chile.

Como efecto de esta medida arbitraria fueron afectados 25.000 chilenos comunistas, algunos de ellos tomados prisioneros en Pisagua, un lugar al norte, Región de Tarapacá, pero también relegados a diversos rincones del país, así un pequeño grupo de unos cuarenta trabajadores comunistas llegó a Hualañé, muchos de ellos eran profesores, artistas, artesanos.

Tampoco había fuentes laborales donde poder ejercer sus oficios, el aburrimiento se apoderó de los hombres, en aquel momento buscaron maneras de distraerse, entonces sus ojos alcanzaron ese maravilloso lugar, donde los hualas vivían tranquilamente, era la ribera de ese brazo del río Mataquito que bullía intranquilamente. Hasta allí llegaron los relegados de González Videla, la necesidad de contar con un lugar donde echar sus huesos a descansar los hizo instalarse en carpas a orillas del río, a veces tocaban canciones con sus acordeones y guitarras, que la travesía arrastraba hasta el pueblo.

La gente de Hualañé frente a lo que ellos consideraron una invasión, comenzaron a resistirse al cambio cultural que significaba la proximidad de estos hombres con opinión, alteraban las costumbres y la dinámica pueblerina, el recelo hacía que la gente los mirara de lejos, cada mañana y tarde que debían reportarse personalmente en el retén de carabineros, para dejar estampadas sus firmas ante la autoridad policial.

Poco a poco los hualañecinos escucharon la música y los canticos, y atraídos por estos, lentamente comenzaron a allegarse al grupo de hombres. Así fue como nació el Parque de los Relegados, cada verano los oriundos y forasteros acudían a zambullirse en las aguas del Mataquito.

Cuando los responsables de la ley maldita, permitieron que los relegados regresaran de donde vinieron, los hualañecinos quisieron darle una despedida en recompensa al tiempo de entrega, contribución de conocimiento, trabajo y dignidad, pero como muchas veces la miseria humana supera la sensatez, la autoridad prohibió cualquier demostración de fraternidad.

El tiempo pasó y otras autoridades dictatoriales asolaron nuevamente esos lares y sin la menor explicación el alcalde de turno vendió el Parque de los Relegados a una empresa privada, la que instaló una planta de tratamiento de aguas servidas, todo se destruyó, los árboles que habían plantados los relegados se transformaron en leña, los hualas huyeron despavoridos y el brazo del río fue mutilado, en el pueblo solo quedó el recuerdo del nombre del lugar.

Te puede interesar