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A 70 AÑOS DEL VOTO UNIVERSAL FEMENINO EN CHILE: CRONOLOGÍA DE UN LOGRO HISTÓRICO

En 1949, después de décadas de gestiones, se consagró por fin el voto universal para las mujeres

Política biobiochile.cl 09 de enero de 2019
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La lucha por igualdad de derechos de las mujeres ha sido larga, tortuosa y cuesta arriba en muchos casos, y sin embargo no termina. En 1949, después de décadas de gestiones, se consagró por fin el voto universal para las mujeres. Es decir, se amplió el voto femenino (con la Ley 9.292) también a la Elección Presidencial, reservada hasta ese momento sólo para los hombres.

Primeros pasos

Abdón Cifuentes, en 1865, fue el primero en hacer mención al sufragio femenino en forma pública. Martina Barros hace una traducción de The subjection of women de John Stuart Mill, y en San Felipe un grupo de mujeres intenta, en 1875, inscribirse en los registros electorales.

Existe algún consenso en inscribir como hito inicial de este logro el acceso de las mujeres a la educación superior que consagró el Decreto Amunátegui de 1877.

Organizaciones femeninas

Después vendrían una serie de organizaciones de mujeres, como el Centro Femenino Belén de Zárraga (zona norte, 1913), la Liga de Mujeres Libre Pensadoras (Valparaíso, 1913), el Circulo de Lectura de Señoras (Santiago, 1916), el Club de Señoras (Santiago, 1915), la Asociación de Mujeres Universitarias (Santiago, 1931), el MENCH, Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer (Santiago, 1935) y la FECHIF, Federación Chilena de Instituciones Femeninas (Santiago y filiales, 1944), entre otras.

Una lista de organizaciones de muy diversas características que, a través de reuniones, reflexión y acciones relacionadas a los derechos políticos y sociales de las mujeres, fueron generando las condiciones para avanzar en la ansiada igualdad de oportunidades.

Voto femenino parcial

La demanda de voto femenino fue creciendo desde inicios del siglo XX, y tuvo, entre otros, oposición de algunos sectores anticlericales y de izquierda, debido a la supuesta cercanía del electorado femenino a la Iglesia Católica (en esa época muy fuerte y sin contrapeso), y a sectores de derecha.

El voto femenino para elecciones municipales fue aprobado en 1934 (ley Nº 5.357), pudiendo así participar por primera vez en las elecciones en 1935.

Voto femenino universal

El 22 de junio de 1937, la Democracia Unificada presenta una moción ante la Cámara de Diputados en la que se declaraba la “absoluta igualdad de los sexos para el ejercicio de todos los derechos políticos y administrativos”, tratando de modificar la ley número 4.554 del 9 de febrero de 1929.

Este antecedente legislativo recién tuvo eco el 8 de enero de 1941, cuando Pedro Aguirre Cerda, en un mensaje presidencial a la Cámara de Diputados, afirma que la expresión “chilenos” incluye, “sin lugar a dudas, a los individuos de ambos sexos”.

En 1945, cuando Gabriela Mistral recibe el Premio Nobel de Literatura, el senador Horacio Walker plantea la necesidad de incorporar a las mujeres (el 51% de la población del país) a la ciudadanía política

Este será el inicio de una intensa discusión que culmina con la solicitud de urgencia del Presidente de la República al Senado.

El 7 de junio de 1947, hay una solicitud de urgencia del Presidente de la República al Senado “por el despacho del proyecto de ley sobre modificación de la ley número 4.554, del 9 de febrero de 1929 en lo que se refiere a derecho a voto de la mujer”.

El miércoles 15 de diciembre de 1948, en sesión extraordinaria, se inicia la discusión para aprobar el proyecto de ley en cuestión. El 21 de diciembre de 1948, el voto femenino es aprobado en el Senado con las indicaciones dadas por la Cámara de Diputados.

El 8 de enero de 1949, Gabriel González Videla, Presidente de la República, firmó la Ley Nº 9.292 que dio a las mujeres de Chile el voto universal. Promulgada el 14 de enero de 1949 en el Diario Oficial, la ley comenzó a regir 120 días después.

En 1950, Inés Enríquez Fröden (ex intendenta de Concepción) es la primera chilena elegida diputada. En 1952, en las primeras elecciones presidenciales en las que votaron hombres y mujeres, Carlos Ibañez del Campo fue elegido presidente.

Desde ese año, el voto femenino fue creciendo, hasta llegar a la paridad en 1970.

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