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LOS FALSOS (O VERDADEROS) APOLÍTICOS, LOS POLÍTICOS Y EL SIMPLISMO DE ARISTÓTELES

‘El hombre, ha dicho Aristóteles, es un animal político. Si no es político, el hombre es simplemente un animal'.

Política Condensado de internet 31 de marzo de 2021
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Ser un político exige vocación, pasión y emoción, lo cual significa que es una carrera de vida, pues un político estará o no en funciones, pero nunca deja de ser un político. También se requiere que tenga ética pública, porque la construcción de su pensamiento debe basarse en el bien común.

Lo cual significa además que es un servidor público que, en principio debe estar capacitado y con experiencia en Administración Pública y con visión de Estado.

De ahí que lo que estoy defendiendo es a personas con dotes de visionarios sin permitir que sus ideales mengüen ante las adversidades de la realidad nacional y mundial, que gobiernen con apego a la ley y que tenga mano firme a fin de aplicarla sin favoritismos. Es lo que llamamos un estadista.

No hay que pertenecer a un partido para actuar políticamente. Hoy como nunca el hombre es un ser social, responde a una filosofía política y hace política donde se encuentre porque cada día sabe más que está en el deber de participar en el desiderátum de su vida y de su pueblo

Entiendo por lo que conozco de la vida de los pueblos que el político es un ser superior, dedicado al servicio público y a procurar la mayor suma de felicidad a los asociados, como lo han hecho tantos ilustres humanos.

También entiendo que existen, existieron y existirán caricaturas grotescas de políticos, seres absolutamente ventrales que no saben que arriba del estómago se encuentra el corazón y que arriba del corazón se aloja la conciencia lúcida y crítica del hombre, y que si tales ventrales han actuado en jornadas de corruptelas es porque los hombres decentes estuvieron impedidos de actuar en la vida pública y le dejaron a los perversos ese ejercicio superior del ciudadano. Lo lamentable es que la sistemática crítica mediática no se ocupa de resaltar la diferencia.

La política es una lucha incesante de ideas o de intereses. Ahora que las ideologías menguan, aparentemente, predomina más la colisión de los intereses. Todo ciudadano o porque tiene intereses o porque tiene ideas que defender o promover participa de modo directo o indirecto en las tareas del Estado.

Tiene una posición intelectual ante los problemas o desafíos del Estado, de la Sociedad o del Hombre contemporáneos. Estos problemas son eminentemente políticos. Si se abanica una política de privatización o estatista; si se es partidario de la globalización y del aumento o rebaja de los aranceles; si se cree en el neoliberalismo y sus pautas, etc., se asume llanamente una posición política.

No es necesario pertenecer a un partido político para actuar políticamente o para identificarse con los intereses de su grupo, o de su club, o de su Sindicato. Por todo ello hoy como nunca el hombre es un ser social, responde a una filosofía política y hace política donde se encuentre porque cada día sabe más que está en el deber de participar, sin delegar, en el desiderátum de su vida y de su pueblo.

Discurriendo sobre estos temas escuché en Lima a Víctor Raúl Haya de la Torre al disertar sobre el llamado hombre apolítico.

Negaba la apoliticidad del hombre de hoy y remató su tesis con un simplismo catapultante.

Dijo: ‘El hombre, ha dicho Aristóteles, es un animal político. Si no es político, el hombre es simplemente un animal'.

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