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JOHANA RAMÍREZ, CONCEBIDA EN VIOLACIÓN: «UN INOCENTE NO DEBE PAGAR. NADA JUSTIFICA UN ABORTO»

Una historia que, tengamos la postura que tengamos ante el aborto, no deja indiferente...

Internacionales actuall.com 03 de mayo de 2020
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La colombiana Johana Ramírez, concebida en violación, es una firme defensora de la vida humana frente al aborto

El grito feminista «El violador eres tú» fue el detonante para que Johana Ramírez, colombiana, 25 años, rompiera su silencio y se decidiera a contar su historia.

Concebida en violación, su madre superó el miedo inicial y apostó por su vida, a pesar de que además de trataba de un embarazo de alto riesgo, tenía afección psicológica y los médicos indicaban la posibilidad de que Johana tuviera una discapacidad. «Estoy viva gracias a la valentía de mi madre ya que el pronóstico de mi madre era devastador», explica a Actuall, como pórtico a esta conversación.

Entonces el aborto en Colombia no estaba despenalizado, pero a pesar de ello «dos médicos se ofrecieron para practicarle un aborto, pero ella se negó», describe Ramírez. Hoy, lo hubieran hecho de forma legal, puesto que el caso de Johana cumple con los tres requisitos despenalizadores del aborto en Colombia: violación, riesgo de malformación o discapacidad del bebé y el peligro para la vida de la madre.

¿Cómo recuerda el día en que su madre le contó sus orígenes? 

El día que mi madre me contó mis orígenes no entendí muy bien el porqué de esta situación, puesto que aún estaba muy pequeña. Ella siempre fue muy cuidadosa con este asunto, con la intención de no herir mi corazón de niña. 

¿Le costó mucho admitir el hecho de ser concebida en violación? 

A decir verdad, no me costó mucho admitir el hecho de ser concebida en una violación, aunque nunca hablaba de ello porque sí me avergonzaba un poco.

¿Qué sentimiento tiene hacia su progenitor?

De pequeña era de un odio pavoroso. Cada vez que me hablaban de él lloraba muchísimo, exactamente ese dolor tan profundo lo llevé hasta mis 12 años. A esta edad, por iniciativa propia, empecé un proceso de aceptación y perdón. Después de reunir información acerca de mi progenitor descubrí que somos víctimas de víctimas. Fue necesario comprender que independientemente de la situación, si no hubiese sido por el aporte de sus 23 cromosomas no sería posible que se hubiese dado mi desarrollo humano. A los 16 años tuve la oportunidad de hablar con él, que nuestras miradas quedaran fijas y llorando le dije: «Papá te perdono y te pido perdón por haberte guardado rencor». Llorando, me decía: “Hija, perdón”.

A los cuatro años de haber tenido este encuentro falleció. Lamenté y aún lamento su partida.

Su madre y usted, entonces, ¿no guardan rencor? 

Mi madre y yo no guardamos rencor en lo absoluto. El primer paso para sanar una herida en el corazón es el amor y el perdón. Ambas, con amor, nos curamos las heridas. Lo que nos facilitó el proceso de perdón -que no es nada fácil- fue que ambas somos mujeres de fe y tomamos la decisión de perdonar. ¿Decisión? Sí, puesto que el perdón no es un sentimiento es una decisión. El odio nos esclaviza, el perdón nos hace libres.

Usted ha explicado en ocasiones que uno de los mayores temores de su madre al quedar embarazada era la reacción de su padre. ¿Cómo evolucionó esa relación para ambas? 

Uno de los mayores temores de mi madre era la reacción de su padre ya que era un poco fuerte. Al principio no aceptaba, incluso llegó a utilizar malas palabras contra ella. Después de haberlo asimilado (tomó su tiempo) me amó, me ama, me protege. Para decirlo mejor, soy su consentida. Tenemos una excelente relación.

¿Qué sensaciones le produjo el grito feminista «el violador eres tú»?

El grito feminista ‘El violador eres tú’ me produjo una indescriptible sensación que fue el detonante para dar a conocer mi testimonio, ya que no solía hablar de esto.

Siempre he sido provida, pero esto me llevó a pronunciarme y que mi corazón ardiera aún más por esta noble causa. Muchas feministas proaborto se levantaron groseramente contra mí, incluso llegaron dos a mi lugar de trabajo, otra al instituto a amenazarme…

Una de ellas me dijo: «¡No mereces estar viva!». Hicieron burlas contra mi pañuelo celeste, ya que siempre lo llevo conmigo. En redes sociales he recibido muchas amenazas. Yo las respeto y respeto sus puntos de vista. Jamás he llegado a responder de mal forma. Me han dicho cosas terribles, pero nada de esto hará que me detenga.

Por el contrario, cada vez que leo algo negativo me impulsa a trabajar más por esta causa. Me prometí defender la vida con mi vida. Sin odio, solo con amor.

¿Le gustaría ser madre en el futuro? 

Amo los niños, los cuido y lucho para que sea respetado  el derecho  a la vida. Por supuesto que me gustaría ser madre, estoy abierta a la vida.

¿Qué le diría a quien defiende el aborto en caso de violación?  

Digo a las personas que defienden el aborto en caso de violación que un inocente no debe pagar. Nada, absolutamente nada justifica un aborto.

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