“AUNQUE ME ESPINE LA MANO”: LA TUNA Y SUS GENEROSOS BENEFICIOS PARA LA SALUD

“Me he de subir al nopal / me he de subir al nopal, / aunque me espine la mano”, dice la conocida canción mejicana. Y todo apunta a que vale la pena “espinarse la mano”

Salud y cuidado personal Por: Alejandro 27 de marzo de 2017
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Las tunas, una deliciosa y saludable fruta que abunda en nuestra zona

La “Opuntia ficus-índica”, comúnmente conocida como, entre otros, chumbera, tuna, nopal, es una especie de planta arbustiva del género Opuntia de la familia de las cactáceas.

Como la mayoría de los miembros de este género carece de hojas nomofilas, los segmentos o cladodios en que se divide, son tallos capaces de ramificarse, emitiendo flores y frutos. Estos tallos son planos, ovales y de color verde medio. Poseen dos clases de espinas, reunidas en los gloquidios (especie de cojincillos) de las areolas, unas largas y duras, y otras cortas y finas con aspecto velloso, conocidas como “penepes” en la zona cordillerana de Argentina.

Las flores, en forma de corona, nacen de las areolas en los bordes de los segmentos. Florece una vez al año y tanto el fruto como la flor pueden ser de diversos colores, desde el amarillo al rojo.

El fruto tiene una cáscara gruesa, espinosa, y con una pulpa abundante en pepas o semillas. El fruto maduro es una baya de forma ovalada con diámetros de entre 5,5 y 7 cm, una longitud de 5 cm a 11 cm y un peso variable entre 43 y 220 g. y de un exquisito sabor.

La tuna posee un valor nutritivo que la hace destacar respecto de otras frutas. Es rica en calcio, potasio y fósforo, y contiene otros minerales; aporta cantidades importantes de vitamina C y  pequeñas cantidades de varias vitaminas del complejo B. Contiene aproximadamente un 15% de carbohidratos de buena calidad. Es alcalinizante. La cáscara de la tuna representa del 40 al 50% de la fruta , la pulpa del 40 al 50% y las semillas del 5 al 10%.

La investigación científica  ha llamado la atención sobre un tipo de pigmentos llamados betalaínas , presentes en las tunas, mismos que han demostrado poseer un pronunciado efecto antioxidante. Se han identificado dos tipos de betalaínas: betaxantinas que dan el color amarillo-naranja ( de los cuales forma parte un compuesto único llamado indicaxantin) y las  betacyaninas que dan el color púrpura, ( vale la pena señalar que la tuna blanca también contiene estas sustancias). También se han identificado otro conjunto de compuestos de la tuna que contribuyen a potenciar sus efectos antioxidantes, a saber: compuestos fenólicos, flavonoides y la vitamina C. Diversos estudios han demostrado un marcado efecto antiinflamatorio y anticancerígeno de los compuestos de las tunas. En estudio en tubos de ensayo, realizado en el Departamento de Biotecnología e Ingeniería de Alimentos del Tecnológico de Monterrey (campus NL)  se observó que el jugo de tuna inhibía el desarrollo de células de cáncer de colon y de próstata. También se ha demostrado un efecto neuroprotector y se ha observado que la tuna promueve la secreción de bicarbonato a nivel gástrico ofreciendo así un efecto antiácido y protector de la mucosa gástrica.

El contenido de betalaínas, es mayor en las variedades rojas y púrpuras que en las amarillo-naranja y las blancas, y varía también según las condiciones de cultivo y el grado de madurez de la tuna, al momento de consumirla.

Vistos de conjunto, estos estudios han demostrado que el consumo de tunas mejora el estatus de antioxidación en el organismo de personas saludables, reduce los procesos de oxidación de las grasas sanguíneas ( colesterol y triglicéridos), e incrementa la neutralización de los radicales libres.

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